• 12 de agosto de 2020
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Economía verde para prosperar

Necesitamos ciudades más sostenibles, resilientes, seguras y justas que garanticen nuestras fuentes de riqueza principales: la salud, el empleo y la naturaleza. Ciudades para prosperar y no sólo para sobrevivir.


Ciudades donde consumamos menos y donde vivamos más y mejor. Ciudades que se sumen a una transición ecológica que nos convierta en una sociedad sin emisiones, resiliente y que restaure y preserve el patrimonio natural que actúe como motor económico de la restauración tras la pandemia.


Urbes donde la edificación, la movilidad, la energía, la alimentación y en general todo el consumo de bienes y servicios estén al servicio de la ciudadanía y del planeta. De esta forma, focalizaremos y priorizaremos la creación de empleo de calidad, de una economía para fortalecer a las ciudades y, en definitiva, a las personas y a las comunidades.


Necesitamos un mayor estímulo, más inversión en proyectos sin emisiones de carbono y más ayuda inmediata para quiénes están detrás de la economía real, en nuestras ciudades (y también en nuestro campo). Los ámbitos principales para transformar las ciudades y que nos dotarán de riqueza y empleos de calidad son:


Más allá de la economía circular: el desarrollo de empleos asociados a una economía que limite el uso de materias primas, descarte el hiperconsumismo, la obsolescencia programada y la generación de residuos, fomentando el retorno, la reparación y la reutilización en el ámbito textil y de los residuos

Movilidad para vivir mejor: inversiones para mejorar la red de transporte público y la mejora de las comunicaciones que transformen las ciudades. Los ayuntamientos tienen la responsabilidad de garantizar un espacio público seguro y suficiente para la ciudadanía, frenar los atascos y la contaminación derivados del incremento en el uso del automóvil cuando se recupere la actividad. Esto puede hacerse con medidas de muy bajo coste económico.

Alimentación local y de calidad: medidas que apoyen el consumo de productos de cercanía y de temporada para reforzar las economías locales y la salud de las personas consumidoras, tales como el desarrollo de un entorno normativo propicio, el fortalecimiento de las organizaciones y plataformas de pequeña producción sostenible, su promoción y acceso a los mercados y el incremento de la inversión para este sector, ya tradicionalmente perjudicado, frente a la agroindustria.

Edificación eficiente y sostenible: inversiones que introduzcan los criterios de eficiencia y sostenibilidad en las edificaciones, la solarización de los edificios públicos y la generalización del autoconsumo energético

Si #REinventamos_ las ciudades para hacerlas más sostenibles, sanas y seguras estaremos apostando por una economía verde, social y transformadora que genere salud y bienestar. ¿A qué estamos esperando?

Fuente: eco noticias